Desperté sabiendo, que era muy tarde ya.
La ventana mal hecha dejaba entrar al sol. La espada de luz finalmente encontró mi rostro. Desperté.
Me senté al filo de la cama; tratando de no prestar atención al dolor, dulce dolor de mis partes menos nobles. Me llevé la mano a la cara; para sacarme de los ojos las telarañas de sueño que aun quedaban. Me encontré con que mis dedos olían a ti.
Desperté.
Sonó el celular. Antes de que terminará el dichoso timbre que me le hiciste poner, antes de tan siquiera levantarme para contestar la llamada; sabia. Sabía, sabía que estabas muerta.
Asesinada. Fría. Y a mi me esperaba lo mismo... Pero si tan solo pudiese...
El teléfono decidió que yo ya no iba a contestar la llamada, así que hizo lo propio y tomó el recado. Escuché dejar un mensaje: "Hijeputa! Contesta el cabrón telefonocoño! Miraquesto creo que te vajoder el día. Maricón, te envío la foto puh..."
Escuche los beeps bops del teléfono que anunciaban la llegada de la susodicha imagen. Me pregunté a mi mismo si era el primer hombre en el mundo con la foto de su amante muerta en el dichoso celular. Agarré el teléfono. Te vi. Me desperté.
(foto por runran)









