No creo en uniones. Estoy seguro, de que como muchas otras cosas, como el motor de vapor, la bicicleta de rueda gigantesca al frente, la religión griega, y Windows 95, en algún momento las uniones tuvieron su uso. No es que me guste la manera abusiva en la cual algunas corporaciones tratan a los empleados, no me mal entiendan.
Lo que sucede es que, en el caso particular de Puerto Rico, me parecen más abusivas las uniones de la isla que casi cualquier otra corporación u empresa comercial. Me parece que son más abusivas con los propios empleados, con el gobierno. Y a última instancia, con el pueblo.
Lo digo porque se ha demostrado que las uniones en Puerto Rico pueden llegar a ser tán deshonestas y corruptas como el peor de los políticos.
Lo más lamentable es que esos vacíos de honestidad, esos vacíos de integridad, van infectando a sus miembros; la corrupción y la deshonestidad se va aprendiendo, difundiendo. Así es que conozco empleados públicos que, enredando los términos del convenio colectivo (¿Como podrá ser colectivo cuando la mayoría del pueblo no tiene inherencia en el convenio?), reclaman multiples beneficios dispares cuando solo tocaba recibir solamente uno. O bien, con toda la intención dejaron de "reclamar" beneficios hace años atrás, para venir luego y reclamarlos varias veces, aprovechándose de la mala contabilidad que perciben las agencias de gobierno.
Me parece que las llamadas uniones obreras hacen muy poco para beneficiar a sus obreros, o al pueblo. Ojalá me equivoque, pero me parece que lo hacen con toda intención; con el fin último de entronizarse, perpetuarse. Y a última instancia enriquecer a unos pocos.
El soldado de la información presiente que este será un fin de semana especial...
(imagen de indymediapr.org)









